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Ojos vendados

Actualizado: 23 de oct de 2019


Hace poco durante una sesión de Coaching compartía con mi coachee (cliente) la importancia de las distinciones.

Y te preguntarás lo primero ¿qué es una distinción?

Es uno de los primeros conceptos clave que se aprenden en el ámbito del Coaching y que alude a la capacidad del individuo de diferenciar matices que hacen que unas palabras y con ello ideas sean diferentes de otras.

Estas distinciones nos permiten ampliar el significado de las cosas, de lo que ocurre Incrementándose con ello la visión y también las posibilidades.

Según Miriam Ortiz de Zárate, las distinciones nos ayudan a observar las cosas con una mirada diferente y a reflexionar sobre nuestra forma de actuar. Cuando distinguimos algo nuevo, adquirimos un aprendizaje que amplía nuestra mirada, accedemos a una mayor y mejor comprensión de lo que nos rodea.

Y hablando sobre las distinciones en relación a su objetivo de Coaching, surgió la diferencia entre prudencia e ingenuidad.

Desde mi punto de vista la ingenuidad es cómo llevar una venda en los ojos que te impide ver todo lo que ocurre. Confías en todo al 100%. Lógicamente esto te lleva a tener una visión parcial de la realidad. Incluso, en algunos casos, a no ver nada. De alguna forma no quieres ver lo que ocurre a tu alrededor. Es una forma de protegerte. Incluso en algún caso, lo que ves lo rechazas. Esta actitud te puede llevar a decisiones erróneas. En estos casos parece que vives tranquilo en tu ingenuidad pero a medio- largo plazo genera un sufrimiento innecesario por “no haberte dado cuenta antes”, por haber llevado los ojos vendados. A largo plazo esta actitud no te ayuda y puede tener consecuencias muy negativas para ti.

Por contra podemos mirar al mundo desde la prudencia o cautela. Confías en el otro, pero a la vez estás atento. No te lanzas al vacío desde el inicio si no que te mueves en el confiar unido a la búsqueda de datos que confirmen tu apreciación inicial. Indagas, sin juicios previos. Buscas datos objetivos, que no interpretaciones, sin contrastar. Tu propósito es tomar decisiones validadas por la objetividad. Permaneces con los ojos abiertos, atento a todo. Todo es posible, todo puede ocurrir. Aunque tu actitud inicial es de apertura y confianza.

Al otro lado nos encontramos con la desconfianza. Desde mi punto de vista la menos saludable de las alternativas posibles. En este caso no confías. No crees en nada ni en nadie. Nace también de la protección y de experiencias previas vividas como negativas y limitantes. Desde esta posición, los demás mienten, son seres malvados y hacen “daño queriendo”. Vives con los ojos cerrados, lo que te lleva a no ver nada. Todo es negro, negativo, oscuro. Esta actitud te cierra a nuevas posibilidades y te impide conocer y disfrutar de otros y de otras opciones.

Qué fácil es verlo ahora sobre el papel ¿verdad?

Analiza y piensa en qué lado sueles estar y cómo hacer para mantenerte en la cautela

Desconfianza - Ojos cerrados


Cautela - Ojos abiertos


Ingenuidad - Ojos vendados

Y ahora pregúntate: ¿Qué tiene esto que ver con tu gestión diaria, tu hacer de cada día, tanto en lo profesional, como en lo personal? ¿De qué forma puedes extrapolar estas ideas, esta reflexión y tu aprendizaje a tu gestión?

A veces quizás estas en la rigidez de no quiero saber más, ¿para qué? “siempre mienten” o a lo mejor tu tendencia es creer a pie juntillas los argumentos del otro, sin contrastar. ¿En qué lado estas? ¿Qué te hace ir de uno a otro? ¿Quizás las acciones y reacciones del otro? ¿Qué te ayudaría a mantenerte en la cautela?

Me encantará compartir tus apreciaciones al respecto y poder seguir profundizando sobre estas ideas.


Deseando leerte!!! compartir y seguir avanzando!!

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